El camino que lleva a Belén
No tengo plata, tampoco logro juntar un par de luces sobre mí. No tengo cómo comprar amor, siquiera.
Todavía no conozco de relaciones entre alumbrados o entre sujetos algo más normales. Espero ser de esos últimos y no terminar bailando dance punk entre gente asquerosa vestida de magenta. Podrá gustarme bailar dance punk y me encantaría vestirme con algo magenta, pero los otros no tienen mi sentido del humor. Mientras ellos piensan en el estilo de 2009, me conformo buscando el estilo de 2007. Soy orgullosamente más rasca.
Vuelvo al punto. No tengo dinero ni nada que dar. Hay situaciones paraemocionales que resultan muy afrodisiacas: carezco de las que hoy me parecen relevantes. En algún momento de mi vida, deberé revisar terapéuticamente todos mis conflictos internos; uno por uno. Preguntarme por qué estoy hoy aquí pensando en todo cuando debí haber tenido resuelto hace un lustro atrás. Mi adultez advenediza está algo coja.
Sueño con encontrar la estrella de Belén mientras viajo por el Metro de vuelta a casa. Quisiera encontrar el momento donde decir “aquí quisiera estar y no moverme un buen rato de aquí”. Por ahora, estoy solo.
:: |
:: |
Cortesía de tumblr. La plantilla es de Scott. Baja esta plantilla.


